sábado, 21 de mayo de 2011

Estreno y última noche

Me acerqué y le dije:
— ¿Bailas, muñeca?

Y ella, que me miró sin mirarme, que me tocó sin tocarme:

— ¿Cuántos años tienes, cachorrito?

Recuerdo que acercó a mis labios los suyos y me quebró la boca de un beso. Después hizo bailar su dedo índice, como dándome a entender que la siguiera, y nos sumergimos en la 235 del Hilton Road Hotel.

Desde aquel día, los muchachos me llaman “La Hiena”, digo yo que por esa perpetua sonrisa que ha quedado dibujada entre las cuatro paredes de donde alguna vez hubo un cráneo.


martes, 12 de abril de 2011

Apatía.

Todos en algún momento hemos cruzado con personas que no tienen nada interesante que contar. Para muchos mi cuñado Alberto era esa persona. Era un tipo pesado, de lo más aburrido y con una increíble habilidad para quitarle la emoción a cuanta actividad iniciaba. Siempre se comportó de este modo pero por los años en que conoció a mi hermana no era algo que le importara demasiado; se limitaba a asumirlo como parte de su carácter hasta que notó lo insípida e insustancial que resultaba su existencia, se decidió a probarse a sí mismo que podía disfrutar de experiencias extremas y así termino inscrito en clases de alpinismo, envuelto en carreras ilegales y practicando paracaidismo. Aunque nada le agregó la emoción que le hacía falta a su vida.

Cuando intentó llegar más lejos probó con la ruleta rusa. Desafortunadamente, tenía demasiada suerte. Al verse ganador y rodeado por los cadáveres de sus competidores jugó en solitario, esta vez con más balas de lo acostumbrado. El resultado fue el esperado, aquel día el mundo conoció el difunto con la más extraña expresión de apatía.

domingo, 10 de abril de 2011

No fumar


Ya se fue el último de los empleados, es cosa nomás de esperar a que se duerma el guardia… Por fin —desesperado, con los nervios de punta y en pleno paroxismo del síndrome de abstinencia—, hizo a un lado la banda roja y el humo pintado, se colocó perpendicular a su letrero y empezó a dar bocanadas como loco. —¡Ahhh! —exclamó aliviado, apoltronándose sobre las letras— ¡Tengo que buscar otro trabajo!


porTRIENIO. 1 de los 10 ganadores del concurso  CI de FEBRERO – 2008. en Arca Ficticia.

lunes, 4 de abril de 2011

Mi abuelo el escritor.

¿Qué puedo decir del abuelo aparte de que fue un tipo genial? Un hábil escritor, con audaz ingenio. Más despistado que prudente y, mientras pudo, tan mujeriego como sus escaso recursos se lo permitieron. Lo más asombroso es que en su diario vivir siempre supo mezclar perfectamente sus rasgos característicos. Prueba de esto es que en cada provincia el país nació por lo menos uno de sus tantos hijos, que siempre escribió sobre sus fechorías y siempre dejó sus notas tiradas al alcance de la abuela, quien se veía obligada a perdonarlo dada la originalidad con que contaba sus historias.

domingo, 3 de abril de 2011

Pastillas para no olvidar

Cuando las píldoras mnésico-retensivas fueron lanzadas al mercado prometían cambiar el mundo y la verdad es que lo hicieron. Al utilizarlas el paciente es capaz de recuperar la capacidad de retención que se ha perdido luego un trauma cerebral y, en caso de personas sanas, detiene los procesos de eliminación de recuerdos.

En principio los titulares hacían referencia a los avances tecnológicos y educativos que este descubrimiento podría representar. Hoy los mismos diarios únicamente hablan del grupo de melancólicos, divorciados y solitarios que diariamente se reúnen frente a los laboratorios fabricantes reclamando la restauración de su legítimo derecho al olvido. 


lunes, 28 de marzo de 2011

Supresión

El artista da riendas suelas a sus instintos en una noche sin luna, dentro de una pequeña habitación con grandes ventanales. Óleos, pinceles, disolventes, secativos, aglutinantes,  telas, inspiración. El despecho, apatía femenina, cruel soledad y música psicodélica, alcohol. Las luces de la ciudad marcan la pauta, trazos fuertes cargados de furia, pinceladas gruesas, matices confusos, sube la marea e inundan el espacio con colores palpitantes. Pintura en los dedos, manchas en las paredes, en el piso, en el techo, éxtasis, su primer orgasmo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

No lo haga en su casa

Odiaba su vida y no sabía qué hacer con ella. Mirando una película se le ocurrió que podía sufrir un accidente y perder la memoria por completo. A diferencia del personaje, él no quería recobrar su identidad; anhelaba por sobre todo una vida nueva. Así fue que organizó, tal como en el filme, un choque en el puente y la caída al agua. Recuperó la conciencia en el hospital y se llevó una gran decepción. Recordaba todo. Además de estar mal herido y con un dolor insoportable, a los cinco minutos de despertar, se murió. Su último pensamiento fue para la película en la que se había inspirado: “la historia de mi vida, no puedo confiar en nadie”.


Guillermo Vidal