lunes, 21 de junio de 2010

No a la dependencia

Resulta prácticamente imposible determinar el momento preciso en que adopto su típico modo de pensamiento, sin embargo tenia sus extrañas teorías. Defendía la idea de que su necesidad de independencia provenía de un fallido intento de superar el trauma del nacimiento; que durante las cuarenta semanas que estuvo en aquel hotel intrauterino se acostumbro a no necesitar de la ayuda de nadie. Incluso afirmaba con total seguridad que durante su periodo lactante nunca lloró por tener hambre o estar sucio, decía que lloró por la sensación de impotencia que le producía el no poder solucionar sus problemas el mismo. Y así se mantuvo durante su infancia, adolescencia y gran parte de su vida adulta, ondeando la bandera de la independencia extrema, con la ermitaña idea de no necesitar a nadie más en su vida. Esto fue así hasta que aquella joven estudiante de filosofía y letras le hizo abrir los ojos. Veamos si puedes obtener una sensación como esa por tus propios medios – le dijo, justo después de aplicarle un beso de esos que nos dejan sin aliento.

Ahora se le puede ver por las calles con cara de idiota siguiendo los pasos de aquella mujer como si llevara una cadena del cuello. Cuando me topé con el, después de años sin verlo, le pregunte qué había sucedió con aquel hombre que conocí hace tanto tiempo. Esquivando mi mirada e intentando disimular una sonrisa me dijo: fíjate, la dependencia no es tan mala después de todo.

domingo, 20 de junio de 2010

El sapo más famoso.

En la época medieval solo un sapo era conocido en todos los reinos. Freddy Frog había salido de la comodidad de los charcos para dedicar su vida a la escritura y gracias a él, cientos de miles de sapos pudieron realizar sus sueños de ser besados por los dulces labios de las princesas que al escuchar las maravillosas historia de Freddy salían en busca de los reptiles, convencidas de que uno de estos podría ser el príncipe azul que tanto había esperado.

lunes, 14 de junio de 2010

Tres cosas antes de morir

Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro. Podía morir tranquilo. Sin embargo cuando le llegó la hora se dio cuenta que jamás había viajado en barco, ni había escalado una montaña, ni se había emborrachado con tequila, entonces se puso en campaña para hacer esas tres cosas antes de morir. Las hizo en poco tiempo y ya en su lecho de muerte cayó en la cuenta de que jamás había cazado un tigre, ni había buceado en aguas cristalinas, ni le había cantado una canción al oído a una muchacha. Se levantó de un salto y salió corriendo. Un tiempo después estuvo a punto de morirse pero recordó que nunca había comido helado de chocolate en la mañana, ni había arrojado flores al río, ni había cantado ópera bajo la ducha.

Dicen que anda haciendo cosas increíbles por el mundo. Sólo tres cosas más antes de morir, dice y sigue viviendo.

By Sandro Centurión at minificciones.com.ar

sábado, 12 de junio de 2010

Contigo (Entre lineas)

Contigo.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
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Contigo (Entre lineas)

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.


Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres [aunque]
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

domingo, 6 de junio de 2010

Crónica de los sucesos que nunca tuvieron lugar.

Es la enésima vez que me dispongo a escribir este mensaje y por fin lo he conseguido, está terminado: “Sé que no debería escribirte, ni buscarte, que debería alejarme y darle tiempo al tiempo para que podamos olvidarnos; sí, lo sé, pero no me importa… Te extraño”. Perfecto, después de quitar y poner palabras, cambiarles el orden y resumir las ideas, he logrado poner todo lo que hay en mi cabeza dentro de un mini-mensaje de 28 palabras. Por desgracia nunca lo recibiste, quizá porque nunca lo envié; y es que yo, quien lo ha escrito, ni siquiera existo. Soy un personaje ficticio, fruto de la imaginación de un hombre muy testarudo.

domingo, 30 de mayo de 2010

Juegos de Seduccion

Estar seguro de sí mismo y saberse ganador, incluso antes de iniciar una contienda, es un factor tan determinante que te da como ventaja la mitad del recorrido en una carrera, John sabía eso. De ahí su ruda actitud en el juego de la seducción.

- No vas a guardar más abrigos o sombreros – le dijo, después de haber abofeteado y atendido a un cliente que insistía en interrumpir la conversación para pedir su abrigo.

- ¿Por qué hiciste eso? – le pregunto la chica, mas sorprendida que encantada al ver una actitud tan hostil en un hombre que le resulta tan atractivo.

- Porque ahora estás conmigo.

- No se nada sobre ti.

- Fui criado en una granja en Mooresville, Indiana. Mi madre murió cuando tenía 3 años. Mi padre me pegaba sin saber como criarme. Me gusta el baseball, el cine, la buena ropa, los autos rápidos, el whisky… y tu ¿Qué mas necesitas saber?

Sobra decir que esa noche la chica quedó dormida luego de escuchar las historias del emocionante futuro que le esperaba junto al reconocido ladrón de bancos John Dillinger.

Días de juerga

Han pasado tres días desde la última vez que lo vi. Estas “saliditas nocturnas” son habituales en él, así que ya ni me molesto en preocuparme. Últimamente esto es ha convertido en un hotel al que solo viene a comer y dormir de vez en cuando. Parece estar viviendo al extremo la juventud que le queda, deambulando por el mundo, comiendo lo que encuentra y acostándose con la que se deje. Cuando necesite un descanso regresará como lo ha hecho otras veces: mojado, sucio, herido y cojeando. Entrará por la puerta trasera, comerá algo y usara su caja de arena para luego acostarse sobre el sofá. Mirará a su alrededor y se sentirá orgulloso de lo bien organizada que está su casa, porque estoy casi seguro de que, al igual que Lúculo, el gato de mi amigo español, el cree que esta es su casa y yo su animal de compañía.