viernes, 5 de marzo de 2010

Psicoterapia.

Como siempre fui una persona reservada, al principio me costó mucho trabajo contarle mis problemas personales a alguien que en resumidas cuentas no conocía, pero ahora debo admitir que esto me resulta tan agradable que aun sigo aquí acostado y ya estoy pensado en cómo será cuando regrese. Ella parece estar notando que mi mente empieza a divagar. No te detengas – me dice con una voz dulce – hemos avanzado mucho y no sería bueno detenernos en este punto, así que cuéntame cual es el problema con aquella mujer de la que hablas. Después de unos segundos pensando, por fin logré articular palabra y le dije que el problema es que la quiero pero siento que no quepo en su mundo. Solo con pensar en esa situacion siento que voy a perder la cabeza, por eso he tenido que solicitar sus servicios y por eso estamos teniendo esta conversación.

Pensaba hablarle de mis ideas delirantes que incluían felicidad y cambios, pero ya habíamos excedido nuestro límite de tiempo y habían otras personas esperando su turno. Al darse cuenta de la hora quito su cabeza de mi pecho, detuvo mi discurso con un beso y con un solo movimiento sacó su cuerpo desnudo de la cama y lo puso en dirección al baño contiguo mientras me decía que continuaríamos en la próxima. Yo me quede observándola hasta que cerró la puerta a sus espaldas. Sin deseos de hacerlo, me levante de la cama, me vestí y deje sobre la mesa de noche la suma acostumbrada.

martes, 2 de marzo de 2010

Coitus interruptus

Aquella mujer era una rubia de esas que con solo verla te incita al pecado. Sus sensuales movimientos, perfeccionados con años de práctica, y acompañados por un cuerpo escultural la convertían en un arma comparable a una espada samurái en las manos de un maestro asesino. Y aquí estaba, sobre mi cama, desnuda y dispuesta, rogando por un poco de mi carne. Besé sus labios y me embriague con su saliva. Nos fundíamos uno sobre otro y justo cuando el mundo dejaba de existir fuera de estas paredes, violentos acordes de guitarras metálicas rompen el silencio que nos rodeaba. Las voces guturales que salen de mi teléfono celular anuncian la llegada de un inútil mensaje de la compañía telefónica, mensaje que borré sin siquiera leer. Cuando volví a cerrar los ojos la rubia ya no estaba.

lunes, 1 de marzo de 2010

Motivos para celebrar

Nunca creyó en la trascendencia del alma más allá de este plano de existencia, por eso, cuando sobrevivió milagrosamente a aquel accidente de transito, se dispuso a celebrar la vida como nunca antes lo había hecho. Salió del área de emergencia del hospital directo al bar mas cercano sin siquiera esperar la llegada de sus familiares y durante cuatro días seguidos tomó todo el alcohol que su cuerpo pudo resistir sin que le sorprendiera el hecho de que durante ese tiempo nadie le llamara para preguntar por su paradero, pues es que esta no era la primera vez que encontraba motivos para celebrar.
Danto tumbos, se dirigió hacia su casa a sabiendas de que recibirá la tunda de su vida a manos de su esposa cuando esta lo viera en un estado tan maltrecho. Cuando por fin llego hasta su humilde morada le sorprendió el puñado de personas ahí se habian reunido. Como pudo, se abrió paso hasta llegar al recibidor y al ver la escena que allí tenia lugar sintió disipar la borrachera que arrastraba. En el centro del salón, una mesa con manteles blancos ocupaba la mitad del espacio y sobre esta se exhibía una de sus pocas fotos en que no se notaban las cicatrices que la mala vida había dejado en su cara. Junto a la mesa, su esposa, vestida de negro y con un velo oscuro que busca disimular un poco el dolor fingido de su rostro. Gritó con todas sus fuerzas pero nadie pudo escucharlo. Luego de unos minutos termino aceptando que estaba muerto y que no andaba de parranda.

domingo, 28 de febrero de 2010

Voz Interior

El Hombre ya esta arto de La Voz que grita en su cabeza. La Voz siempre le ofrece persuasivos argumentos para realizar actos que este se muere por hacer, pero que por si solo jamás haría. El problema es que la voz solo espera a que El Hombre se deje convencer para empezar a numerar todas las poderosas razones para no cometer semejantes locuras. La desesperación causada por las constantes contradicciones han llevado al Hombre a buscar una solución definitiva a su problema y se encuentra subiendo las escaleras que llevan a la azotea. La Voz no solo esta de acuerdo, sino que también le esta motivando. Lo que El Hombre no sabe es que será esta la misma voz que escuchara quejarce durante los próximos seis meses en la terapia de recuperación producto de su milagrosa salvación después de un fallido intento de suicidio.

martes, 23 de febrero de 2010

Reencuentro Feliz.

No se cuantos años han pasado desde que empecé a soñar despierto. Solo se que ahora estoy mucho mas viejo y cansado, pero sigo siendo tan obstinado como siempre. Cada mañana me despierto esperando encontrarla a mi lado, pero el lugar que ella solía ocupar sigue vacio.

Nunca recibí una explicación, solo me encontré un día con los cajones vacios y un ligero rastro de su aroma en la habitación. Grande fue mi sorpresa cuando aquella tarde de verano vislumbre una silueta familiar que subía por la calle. Por un minuto, mi débil y sobresaltado corazón me hizo recordar lo que se siente ser feliz mientras dibujaba con los labios la que seria mi ultima sonrisa.

lunes, 15 de febrero de 2010

Días diferentes

El abuelo tiene ochenta y cinco años. Hace meses que esta reviviendo la gloria de sus años mozos. Un día elige levantar pesas, otro día prefiere corre en un maratón o escala una montaña local. Hay días en que solo se dedica a perseguir alguna jovencita que siempre termina cayendo a sus pies gracias a sus encantos y la seguridad que mantiene por su aun intacta virilidad. Cada día es distinto, así que también hay días tristes. Hay días que despierta atrapado en su cuerpo decrepito por la enfermedad, inmóvil, ante la mirada lastimosa y los absurdos monólogos de quienes conversan con el.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Negocios

Despierto en una cama que no es la mía, abro los ojos y lo primero que contemplo es mi reflejo en el espejo del techo. Junto a ese reflejo, el de una mujer que apenas conozco. Ella aun duerme. Hemos pasado la mejor noche de nuestras vidas a pesar de las condiciones que nos hicieron coincidir en aquel cuarto de hotel. Ni siquiera conoce mi verdadero nombre, pues solo me he identificado con el seudónimo de J. B. Watson, quien fue mi heroe durante los años de estudio.

Sobre la mesa que está a nuestro lado, mi Smartphone vibra, indicando que debo partir. Me levanto en silencio y me visto con cuidado para no despertarla. Ya vestido, desde la puerta de la habitación me detengo a observarla y no puedo evitar pensar en mi esposa que debe estar acostada en nuestra cama, esperando a que regrese de otro de los tantos viajes de negocio que he realizado. Le doy la espala y me dispongo a salir sin despedirme. Esa es la ventaja de esta clase de relación. No tienes que despedirte después de una buena sesión de sexo salvaje, lujo que aun con cuentas bancarias como las que conozco, no se puede comprar todos los días.

Por fin he salido del hotel. Ambos sabemos que el dinero fue lo único que nos unió esta noche, pero yo soy todo un caballero así que nunca paso por mi mente siquiera mencionarlo. El lunes por la mañana, como de costumbre, en su prestigioso buffet de abogados recibirán una factura a nombre de J. B. Watson: Consulting & Outsourcing, por concepto de los talleres en que participo su directora ejecutiva durante el fin de semana.